Historia de la Economía: John Kenneth Galbraith
Mayo 17, 2009

Un libro sobre la historia de la economía, que desde Malthus se dice que es una ciencia lúgubre, que surge en tiempos de escasez, puede parecer una lectura no muy apeticible. Pero viniendo de alguién que dijo que la economía servía principalmente para dar trabajo a los economistas, la cosa cambia. La lectura es ágil, sencilla, por doquier con una fina ironía elegante y acerada. Los conceptos que trata, no. Pero merece la pena, sobretodo si uno sabe algo de economía. En todo caso resalta su lucidez y su denuncia, como el que advierte que el rey va desnudo, entre las ideas económicas y la forma en que vivimos -o nos hacen vivir- la vida; sobre la pretensión de la economía como ciencia positiva: “La economía no existe aparte de la política [..] negarlo es una pantalla que oculta la realidad del poder y de las motivaciones económicas” O sobre la creatividad en las empresas y las nuevas relaciones laborales: “entre el personal de la dirección de la empresa moderna se distinguen [..] los que mandan y los mandados. Pero ocurre también que [..] se recurre a la negociación como medio de atemperar el autoritarismo. Es enteramente normal, por ejemplo, que un técnico, un diseñador o un vendedor resulten más importantes para la empresa que la persona que los supervisa. En estos casos, la autoridad no da instrucciones, sino que debe recurrir al estímulo y a la persuasión, y no tiene más remedio que aprender. [..] la relación jerárquica es sustituida por la cooperación…” “En épocas anteriores Keynes había propuesto que los billetes de libras esterlinas se enterreran en minas de carbón, pues al excavar luego para recuperarlos se promovería el empleo [..]. El armamento ingentemente costoso que no podía utilizarse a causa de su poder destructivo casi infinito, llego entonces a servir los mismos fines económicos que la moneda enterrada” No os parece que de una aterradora actualidad y lucidez…
100 Mil Millones de Estrellas
Abril 19, 2009
100 Mil Millones de Estrellas es el título del libro de Rudolf Kippenhan. Un maravilloso libro, escrito ya hace unos años por alguién que contribuyó él mismo a entender mejor qué son, y cómo se formaron las estrellas pero narrado de tal forma que no por eso se pierde su belleza, sino que se incrementa. Mirar no es lo mismo que ver y después de leer este libro uno no vuelve nunca a ver las estrellas de la misma forma. Son ya otra cosa distinta, más bella, más profunda. De objetos que lucen inmutables pasan a ser seres vivos, que crecen, se desarrollan y alimentan unas de otras, como la estrella Algol que Ptolomeo llamaba ya la cabeza de medusa en la constelación de Perseo y cuyo nombre en árabe significa cabeza del diablo. En la edad media la consideraban la estrella más desafortunada del firmamento, por ser una estrella que cambiaba de intensidad. Actualmente se sabe por que, pero no por ello deja de ser más bella. Es una estrella doble, donde una estrella más ligera gira en torno a otra mayor. Cuando la estrella más ligera se esconde detrás de la mayor, es cuando vemos que brilla con menos intensidad, de ahí sus cambios en brillo, y su tormento en un firmamento que parece tan inmutable.
Toma de Decisiones: Cuantificar los imponderables
Abril 5, 2009
A la hora de encarar un proyecto, del tipo que sea -de producción, de operaciones, financiero, o de investigación- nos encontramos frecuentemente con el mismo tipo de problemas: ¿cómo cuantificar los imponderables, algo que en principio no sabemos ni lo que es, y que al final pretende responder a la pregunta fundamental: nos saldrá “bien” la jugada? En este librito de Harvard Business Essentials (me gustan estos libros por lo concisos, directos al grano, con vocación de ser útiles) proponen tener en cuenta los siguientes cuatro criterios:
- La adecuación estratégica: tiene el proyecto nuevo algo que ver con los objetivos a largo plazo que nos habíamos planteado.
- Foco: ¿hasta qué punto nos distraerá de lo que sabemos hacer? ¿Nos dispersará y perjudicará lo que estábamos haciendo? Quién mucho abarca, poco aprieta.
- Riesgo: ¿cuáles son las probabilidades de éxito?
- A la vista de todo esto, realmente ¿cuánto valor aporta? ya sea intentando cuantificarlo en dinero, o en fondo de comercio, o en prestigio como tarjeta de presentación…
Test de Ética en las Decisiones Empresariales
Mayo 5, 2008
Muchas veces ante cuestiones difíciles el principal problema es plantearlas adecuadamente. Es más, en la mayoría de las ocasiones es justamente la forma de plantearlas lo que provoca los mayores conflictos, tanto si con tu interlocutor hay un sincero intento de entendimiento (bien por que estamos hablando de lo mismo y no nos hemos dado cuenta, bien por que estamos hablando de cosas totalmente diferentes por definición y por tanto no hay argumentación que valga) como si tu interlocutor es malintencionado. Los más sutiles intentos de manipulación siempre se dan cuando la duda se intenta introducir en los límites del tema mismo del que estamos hablando. ¿Quién no ha sido victima -o ha recurrido, seamos sinceros- al manido “es que la situación es más complicada que todo eso…” Bueno, pues expliquela en su totalidad y tal vez podamos llegar a una conclusión!!
Por eso me gusta esta lista (sacada del libro Marketing Estratégico, pg 63) clara, concisa y completa para verificar su una determinada decisión empresarial tiene implicaciones éticas molestas:
- Test Legal:La acción, ¿viola las leyes en vigor?
- Test de las obligaciones: La acción, ¿constituye un conflicto con las reglas morales comúnmente aceptadas (fidelidad, gratitud, justicia, ausencia de mala voluntad, beneficiencia)?
- Test de la obligación especial: La acción, ¿viola las obligaciones específicas propias del tipo de organización en cuestión (empresa de juguetes, farmacéuticas, etc…)
- Test del motivo: la intención de la acción, ¿es nociva?
- Test utilitario: ¿Existe una acción alternativa que produzca ventajas iguales o mejores a las partes implicadas?
- Test de los derechos: La acción, ¿atenta contra los derechos de propiedad, de protección de la vida privada, o contra los derechos inalienables del consumidor (derecho a la información, a ser escuchado, a la elección?)
- Test de la justicia: La acción ¿tiene el efecto de disminuir el bienestar material de una persona o grupo de personas?
Ejecutivo Efectivo o cómo intentar que te salga lo que te has propuesto
Diciembre 29, 2007
El nombre de Porter a muchos les sonará a gurú, y por ello un lugar común y manido. Pero cuando el rio suena agua lleva, y cada vez que leo algún artículo suyo me dice algo. Y en ocasiones, sospecho que cuando mi nivel de madurez está a la altura, algunos de sus artículos me llegan directamente. El último que he leido What Makes an Effective Executive me sorprendió por su lucidez. No por un ánsia de ser un ejecutivo de éxito, sino por que se podría aplicar a todo aquello que alguna vez hemos puesto empeño en que simplemente nos saliera bien. Con la practicidad que caracteriza a los americanos da una lista de 8 puntos, pero avisa: no es una receta mágica para el éxito, pero lo que si garantiza es que en todos los casos en que se observó un fracaso alguno, varios o todos de los 8 puntos faltaba.
- Preguntarse siempre, cada día, en cada decisión: ¿qué es lo realmente necesario para alcanzar los objetivos? ¿Qué ha de hacerse? Lo que en otros libros se ha llamado Tráguese ese sapo
- Qué cosas o acciones son las buenas para el proyecto, para la empresa, no para oscuros intereses personales, propios o de extraños.
- Desarrollar planes de acción. A veces algo tan simple como indicar un lugar y una fecha
- Tomar responsabilidad por las propias acciones
- Tomar la carga y el tiempo de “comunicar” las decisiones: consensuarlas, informar, escuchar y recibir feedback. La mano invisible que evita que las organizaciones se desintegren no es el poder, es la información.
- Centrarse en las oportunidades más que en los problemas. Resolver problemas no produce resultados, simplemente repara o previene daño. Aprovechar oportunidades es lo que produce resultados.
- Tener reuniones productivas (ay!) El tiempo es oro, y el de los demás aun más.
- Pensar, actuar, decir y sentir “nosotros” no “yo”. Escuchar. Se trabaja por una meta, por un objetivo. Algo que se consigue por y para todos aquellos que participan.
Los dos primeros puntos proporcionan la información y el conocimiento necesarios. Los cuatro siguientes convierten la información en acción. Los dos últimos aseguran que todos los participantes “participan” y son responsables.
En el libro en cuestión, al tratar qué es lo que constituye una empresa, su razón de ser, la amalgama de comunión de intereses, red de información interna y establecimiento de una jerarquía, examina en concreto el modelo antropológico. En este modelo la empresa es -cito- mucho más que una simple fuente de producción de riqueza que incentiva a sus miembros con repetidos estímulos pecuniarios. La actuación humana se explica en base a unos motivos externos e internos. Motivos intrínsecos, de transcendencia. El servicio que el trabajo realizado supone para otras personas y para el trabajador mismo. La organización ha de satisfacer las necesidades de los trabajadores que en ella participan. Y sus necesidades, según este modelo, son tres:
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De cosas, de riqueza
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Desarrollo de la capacidad de hacer cosas
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Desarrollo de la capacidad de influir en la realidad, en su valor
Y efectivamente, en la investigación científica, aunque ciertamente se valora un salario decente, este no es ni de lejos el principal motivo que atrae y une a sus integrantes. De hecho los salarios son de media la mitad que en otras profesiones. Mis colegas -y yo mismo en ocasiones- pueden llegar a trabajar 60 horas semanales sólo por resolver un problema, o tener un sistema funcionando, o realizar una medida. Y no lo hacen, hacemos, por altruismo. Parte de nuestro salario es la satisfacción de esas necesidades internas (libertad creativa, interés, reto). Y en ocasiones se convierte en algo irrenunciable que escandaliza la racionalidad de ejecutivos de empresas normales. Y por ello se hace tan difícil a veces concentrar a esas personalidades en una meta concreta y -todavía más difícil- en un plazo cerrado, donde la efectividad prime sobre otras consideraciones.
