Cómo nos venden la moto: Chomsky e Ignacio Ramonet

febrero 6, 2007

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Cómo nos venden la moto: Libro finísimo en papel reciclado. Dos artículos de dos autores con nombre propio de ideas propias: Noam Chomsky e Ignacio Ramonet. En Chomsky siempre he admirado su lucidez y su radicalidad serena; aguijón de conciencias, analiza la realidad quitando una a una cada capa de este pastel milhojas, y no se pringa. Se puede estar entusiasticamente de acuerdo o ignorarlo, pero nunca echarle encima el escudo de quien repudia a un fanático. Distinto es para mí el caso de Ramonet. Siempre respeté los editoriales de Le Monde Diplomatique, pero últimamente se hacían demasiados tendenciosos, demasiado incluso para leerlos aunque sólo fuera por oír voces completamente diferentes. Cómo nos venden la moto son dos artículos de apenas 35 páginas cada uno. Chomsky nos cuenta en el suyo el amaestramiento de una democracia en la que quieren retener el poder los de siempre. Y aunque suena a tópico, sorprende su desapasionada y aséptica descripción de lo que llama fabricación de la opinión. Tuvo su origen con la primera operación de propaganda moderna, con Woodrow Wilson en 1916, que gano las elecciones con su plataforma Paz sin Victoria; pero una vez en el poder decidió que había que participar en el conflicto, y se desencadeno para ello toda la maquinaría necesaria para que aquellos que le habían votado por su Paz decidieran ahora gustosamente acudir a su Guerra. Y sigue Chomsky con nociones tan atrayentes, y espeluznantes, como la democracia espectadora, el desfile de enemigos o la argumentación de la primera guerra del golfo, donde en buena lid, el pretendido orden internacional no llega a ser ni tan solo una parodia del sistema de justicia que rige nuestras relaciones diarias entre vecinos, sino simplemente una ley del más fuerte encubierta, donde la única esperanza es una opinión pública interna harta. Nihil novum sub sole, pero no deja de sorprender que se exponga por enesima vez con tanta claridad.

Denuncia Ramonet en su artículo la tiranía catódica: la confusión entre comunicación e información, el marketing –explotación de nuestras debilidades y deseos ocultos- y el aturdimiento. Se enfrenta Ramonet, no sin razón, a los nuevos oligarcas. Y acaba con una reflexión: para ellos, y como signo de la nueva era, el poder político no es sino el tercer poder; una vez que se tienen a la vez el poder económico y el mediático, el político –como bien demuestra un personaje italiano- no es sino una mera formalidad.

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