chomskyoncharlierose_kimpierro_croppedUn pequeño libro de apenas 100 páginas (Editorial Katz): la trascripción de un debate televisivo de 1970 entre Noam Chomsky y Michel Foucault que parece haber tenido lugar ayer. ¿Existe algo que podamos llamar Naturaleza Humana? ¿Qué relación tiene la justicia y el poder? Chomsky, tal vez el más claro, el más comprensible, abre el fuego de la naturaleza humana a través del lenguaje: esa estructura que parece que tenemos todos los seres humanos, para independientemente de las más variadas condiciones externas, ser creativos  y llegar a un sistema de comunicación común –el lenguaje- que nos permite entendernos. ¿es eso la indicación de una naturaleza humana? Foucault lleva entonces el debate a la creatividad científica, a la invención. Ahí introduce su concepto de rejilla, el entorno cultural y social, que sostiene la creatividad y que cambia con la evolución histórica. La naturaleza humana cambia con el ambiente.

¿Y la justicia? Chomsky cree en ella. Cree en la evolución hacía sociedades cada vez más justas. Y en esa lucha, toca magistralmente la desobediencia civil: la distinción entre lo legal y lo justo “si para evitar un accidente, nos saltamos un semáforo en rojo, cometemos una ilegalidad, pero en ningún caso es un acto injusto” “del mismo modo, los estados cometen actos legales, pero injustos” y nos advierte de los distintos modos que existen en la sociedad de tal modo que el poder reprime la justicia. Para Foucault “la idea de justicia en sí es una idea que ha sido inventada y puesta a funcionar en diferentes tipos de sociedades como instrumento de cierto poder político y económico, o como un arma contra ese poder”.

Y todo ello en medio de un debate ameno, a veces difícil, con preguntas del público, y con múltiples temas que entran y salen como una madeja.

trajancolumn.jpgEl imperio romano y el problema del poder en la antigüedad. Creo que todos sabemos algo del imperio romano y el poder. Lo hemos oído en los cursos de historia de la escuela, en el cine, en artículos perdidos de suplemento dominical … Por eso la contraportada de esta The Roman Empire. A very short introduction me atrajo. No se trataba de la n-enésima historia breve, que te trata de dar una visión general abreviada que te aporta poco, o una disquisición de temas escogidos que son de interés para especialistas, si no de algunos temas que para mí son de interés hoy y que al ver el libro me pregunté que solución le habían dado los romanos. El libro es lo suficientemente breve (130 páginas) y el autor Christopher Kelly (fellow del Chorpus Christi college de Cambridge) dispone de la solvencia necesaria para tratar los temas con profundidad e interés. Y así fué. Por ejemplo, al tratar la misión imperial de los romanos, “la formación del imperio había sido la consecuencia no planeada de una moderada y razonable política de seguridad nacional […]. Cicerón lo expresó [..] la única razón para hacer la guerra es asegurar que los romanos puedan vivir en paz” ¿Os suena? Y así otros temas, como el papel de los cristianos en el imperio romano, la tratamiento de la herencia cultural griega en el imperio romano (un tema de usurpación cultural que tiene mucho en común con los actuales nacionalismos) o incluso hasta que punto los imperialismos británico y americano han mirado a los romanos buscando la solución al problema clave de cualquier imperio: su estabilidad en el tiempo una vez que han alcanzado el cenit.

Bertrand RussellLa lógica llevada hasta sus últimas consecuencias. Siempre he tenido la misma sensación después de leer a Bertrand Russell. La lógica llevada hasta sus últimas consecuencias con la ligereza y facilidad de un superman levantando un camión con una sola mano. Uno se puede perder en sus razonamientos logicistas de fundamentación de las matemáticas o sorprenderse del desparpajo con que se despacha con los presocráticos, pero cuando realmente crees entenderlo no puedes dejar de maravillarte de la valentía y fuerza de un espíritu libre que se abre camino con machete de lucidez, cordura y sentido común (y un aguijón de sorna inglesa que le hace a veces un pelín repelente, todo sea dicho). Le robé a Pilar de su mesilla de noche La conquista de la Felicidad, doscientas y poco páginas de edición de bolsillo. Un desmenuze de la tensión entre el ser y el querer ser, entre el ser y lo que quieren que seamos, revisando cada una de las facetas más importantes de la vida de una persona común: el regodeo en la infelicidad como estado del alma superior, la competencia, el aburrimiento, la fatiga (tan actual), la envidia, el sentimiento de pecado, la manía persecutoria (tan común) y el miedo al qué dirán (con internet, tal vez un poco menos?). Y tras ello, con un transfondo en el que creo percibir un eco de Fromm: the grounding, el esfuerzo, la resignación, el cariño, la familia, el trabajo. En suma, la entrega a lo externo de nosotros mismos, a la empresa en si misma que es la vida.. y en los momentos de pausa, una respiración profunda que te hace sentir desde los alvéolos hasta la tierra húmeda que sostiene nuestros pies.