trajancolumn.jpgEl imperio romano y el problema del poder en la antigüedad. Creo que todos sabemos algo del imperio romano y el poder. Lo hemos oído en los cursos de historia de la escuela, en el cine, en artículos perdidos de suplemento dominical … Por eso la contraportada de esta The Roman Empire. A very short introduction me atrajo. No se trataba de la n-enésima historia breve, que te trata de dar una visión general abreviada que te aporta poco, o una disquisición de temas escogidos que son de interés para especialistas, si no de algunos temas que para mí son de interés hoy y que al ver el libro me pregunté que solución le habían dado los romanos. El libro es lo suficientemente breve (130 páginas) y el autor Christopher Kelly (fellow del Chorpus Christi college de Cambridge) dispone de la solvencia necesaria para tratar los temas con profundidad e interés. Y así fué. Por ejemplo, al tratar la misión imperial de los romanos, “la formación del imperio había sido la consecuencia no planeada de una moderada y razonable política de seguridad nacional […]. Cicerón lo expresó [..] la única razón para hacer la guerra es asegurar que los romanos puedan vivir en paz” ¿Os suena? Y así otros temas, como el papel de los cristianos en el imperio romano, la tratamiento de la herencia cultural griega en el imperio romano (un tema de usurpación cultural que tiene mucho en común con los actuales nacionalismos) o incluso hasta que punto los imperialismos británico y americano han mirado a los romanos buscando la solución al problema clave de cualquier imperio: su estabilidad en el tiempo una vez que han alcanzado el cenit.

porter_blueeyes.jpgEl nombre de Porter a muchos les sonará a gurú, y por ello un lugar común y manido. Pero cuando el rio suena agua lleva, y cada vez que leo algún artículo suyo me dice algo. Y en ocasiones, sospecho que cuando mi nivel de madurez está a la altura, algunos de sus artículos me llegan directamente. El último que he leido What Makes an Effective Executive me sorprendió por su lucidez. No por un ánsia de ser un ejecutivo de éxito, sino por que se podría aplicar a todo aquello que alguna vez hemos puesto empeño en que simplemente nos saliera bien. Con la practicidad que caracteriza a los americanos da una lista de 8 puntos, pero avisa: no es una receta mágica para el éxito, pero lo que si garantiza es que en todos los casos en que se observó un fracaso alguno, varios o todos de los 8 puntos faltaba.

  1. Preguntarse siempre, cada día, en cada decisión: ¿qué es lo realmente necesario para alcanzar los objetivos? ¿Qué ha de hacerse? Lo que en otros libros se ha llamado Tráguese ese sapo
  2. Qué cosas o acciones son las buenas para el proyecto, para la empresa, no para oscuros intereses personales, propios o de extraños.
  3. Desarrollar planes de acción. A veces algo tan simple como indicar un lugar y una fecha
  4. Tomar responsabilidad por las propias acciones
  5. Tomar la carga y el tiempo de “comunicar” las decisiones: consensuarlas, informar, escuchar y recibir feedback. La mano invisible que evita que las organizaciones se desintegren no es el poder, es la información.
  6. Centrarse en las oportunidades más que en los problemas. Resolver problemas no produce resultados, simplemente repara o previene daño. Aprovechar oportunidades es lo que produce resultados.
  7. Tener reuniones productivas (ay!) El tiempo es oro, y el de los demás aun más.
  8. Pensar, actuar, decir y sentir “nosotros” no “yo”. Escuchar. Se trabaja por una meta, por un objetivo. Algo que se consigue por y para todos aquellos que participan.

Los dos primeros puntos proporcionan la información y el conocimiento necesarios. Los cuatro siguientes convierten la información en acción. Los dos últimos aseguran que todos los participantes “participan” y son responsables.

roadmapping.jpgUn roadmap es simplemente una previsión. Un ejercicio de imaginación (educated guess) de cual será el panorama tecnológico en un plazo de 5 o 10 años. La hipótesis de partida es un desarrollo más o menos progresivo de la tecnología actual (sin disrupciones, aunque pueden haber aceleraciones) además de la integración de diversas tecnologías que pueden dar lugar a nuevos productos, o a su vez a nuevas tecnologías. Hay que tener en cuenta lo que se llama drivers, es decir, los motivos que tiran del carro, que pueden ser tanto desde el lado de la necesidad de tipo político, económico y sociale, y desde el lado de la oferta la tecnología en sí. Finalmente, hay que poner todas las piezas juntas, teniendo en la base los recursos, los programas de investigación y desarrollo (estatales), las tecnologías existentes sobre las que se apoyan, para intentar adivinar a que productos darán lugar y a qué mercados se dirigirán. La meta es justamente adivinar esos productos y mercados para hacer las inversiones correctas en la tecnología necesaria. Ni que decir tiene que es todo un ejercicio de adivinación, pero mejor eso que nada. Links interesantes: la oficina nacional de roadmapping de Canada (con roadmaps de diversas industrias) y la de USA, con un interesante instrumento gráfico de planificación (la ilustración primera es de ellos).roadmap.gif

Actualización 22-Junio-09: a los que estén interesados, y para ver el tema en una perspectiva más amplia (en que contexto se usa el roadmapping, os dejo el link a este curso en gestión de la tecnología y roadmapping que estoy dando en la Universidad de Castellón: clicka aquí

monstersinc_mike_helmet.gif El título puede parecer rimbombante, pero me hice esta reflexión hace unos días, al leer El Arte de Dirigir una Empresa, después de una dura jornada tratando de convencer a un colega físico brillante, tenaz, con iniciativa e inventiva, para que se focalizara en una tarea concreta, dejando un poco a un lado su creatividad y espíritu de artista -su ego- y por unos días se sometiera a la disciplina y prioridades del grupo, donde la consecución de resultados era lo importante.

En el libro en cuestión, al tratar qué es lo que constituye una empresa, su razón de ser, la amalgama de comunión de intereses, red de información interna y establecimiento de una jerarquía, examina en concreto el modelo antropológico. En este modelo la empresa es -cito- mucho más que una simple fuente de producción de riqueza que incentiva a sus miembros con repetidos estímulos pecuniarios. La actuación humana se explica en base a unos motivos externos e internos. Motivos intrínsecos, de transcendencia. El servicio que el trabajo realizado supone para otras personas y para el trabajador mismo. La organización ha de satisfacer las necesidades de los trabajadores que en ella participan. Y sus necesidades, según este modelo, son tres:

  • De cosas, de riqueza

  • Desarrollo de la capacidad de hacer cosas

  • Desarrollo de la capacidad de influir en la realidad, en su valor

 

Y efectivamente, en la investigación científica, aunque ciertamente se valora un salario decente, este no es ni de lejos el principal motivo que atrae y une a sus integrantes. De hecho los salarios son de media la mitad que en otras profesiones. Mis colegas -y yo mismo en ocasiones- pueden llegar a trabajar 60 horas semanales sólo por resolver un problema, o tener un sistema funcionando, o realizar una medida. Y no lo hacen, hacemos, por altruismo. Parte de nuestro salario es la satisfacción de esas necesidades internas (libertad creativa, interés, reto). Y en ocasiones se convierte en algo irrenunciable que escandaliza la racionalidad de ejecutivos de empresas normales. Y por ello se hace tan difícil a veces concentrar a esas personalidades en una meta concreta y -todavía más difícil- en un plazo cerrado, donde la efectividad prime sobre otras consideraciones.

llibre.jpegPaseaba por la FNAC y el apellido, Mochón, mocho grande, me sonó familiar. Recordé los libros de Introducción a la Macroeconomía de primero de la UNED. Y sí, era él. Lo que no sabía, por la reseña de la contraportada, era que además había sido Chieff Financial Officer de Telefónica, toda una tarjeta de presentación. No ocultaré que me sorprendió que un buen profesor fuera al mismo tiempo todo un alto ejecutivo. Un rayo de esperanza.
El arte de dirigir una empresa alivia por su brevedad (apenas 200 páginas), su esquematismo erudito y la sinceridad y vivencia real que transmite. No es un compendio de recetas mágicas -no lo pretende. Simplemente recoge la experiencia sistematizada de otros, que por ser sistematizada, se distingue radicalmente de “consejos a toro pasado”. Y como promesa de que lo mejor está por venir, su descripción en las primeras páginas de lo que es ser un directivo: planificar, organizar, liderar y controlar. Planificar, especificar los objetivos a alcanzar y decidir con anticipación las acciones. Organizar, ordenar y coordinar los recursos necesarios para el plan. Liderar, estimular, inspirar a los miembros para que crezcan, para que se inventen a sí mismos en las tareas que deben llevar a cabo. Controlar, porque los planes sólo son aproximaciones.

Y los demás capítulos, el mismo deleite con ese trasfondo de cosa de verdad, que te la cuenta alguien que lo ha vivido, que te cuenta su experiencia, que puede que te sea útil, o no: teoría de gestión, planificación de estrategias, estructura organizativa, toma de decisiones, recursos humanos, control de gestión…

chomsky.jpg

Cómo nos venden la moto: Libro finísimo en papel reciclado. Dos artículos de dos autores con nombre propio de ideas propias: Noam Chomsky e Ignacio Ramonet. En Chomsky siempre he admirado su lucidez y su radicalidad serena; aguijón de conciencias, analiza la realidad quitando una a una cada capa de este pastel milhojas, y no se pringa. Se puede estar entusiasticamente de acuerdo o ignorarlo, pero nunca echarle encima el escudo de quien repudia a un fanático. Distinto es para mí el caso de Ramonet. Siempre respeté los editoriales de Le Monde Diplomatique, pero últimamente se hacían demasiados tendenciosos, demasiado incluso para leerlos aunque sólo fuera por oír voces completamente diferentes. Cómo nos venden la moto son dos artículos de apenas 35 páginas cada uno. Chomsky nos cuenta en el suyo el amaestramiento de una democracia en la que quieren retener el poder los de siempre. Y aunque suena a tópico, sorprende su desapasionada y aséptica descripción de lo que llama fabricación de la opinión. Tuvo su origen con la primera operación de propaganda moderna, con Woodrow Wilson en 1916, que gano las elecciones con su plataforma Paz sin Victoria; pero una vez en el poder decidió que había que participar en el conflicto, y se desencadeno para ello toda la maquinaría necesaria para que aquellos que le habían votado por su Paz decidieran ahora gustosamente acudir a su Guerra. Y sigue Chomsky con nociones tan atrayentes, y espeluznantes, como la democracia espectadora, el desfile de enemigos o la argumentación de la primera guerra del golfo, donde en buena lid, el pretendido orden internacional no llega a ser ni tan solo una parodia del sistema de justicia que rige nuestras relaciones diarias entre vecinos, sino simplemente una ley del más fuerte encubierta, donde la única esperanza es una opinión pública interna harta. Nihil novum sub sole, pero no deja de sorprender que se exponga por enesima vez con tanta claridad.

Denuncia Ramonet en su artículo la tiranía catódica: la confusión entre comunicación e información, el marketing –explotación de nuestras debilidades y deseos ocultos- y el aturdimiento. Se enfrenta Ramonet, no sin razón, a los nuevos oligarcas. Y acaba con una reflexión: para ellos, y como signo de la nueva era, el poder político no es sino el tercer poder; una vez que se tienen a la vez el poder económico y el mediático, el político –como bien demuestra un personaje italiano- no es sino una mera formalidad.

Bertrand RussellLa lógica llevada hasta sus últimas consecuencias. Siempre he tenido la misma sensación después de leer a Bertrand Russell. La lógica llevada hasta sus últimas consecuencias con la ligereza y facilidad de un superman levantando un camión con una sola mano. Uno se puede perder en sus razonamientos logicistas de fundamentación de las matemáticas o sorprenderse del desparpajo con que se despacha con los presocráticos, pero cuando realmente crees entenderlo no puedes dejar de maravillarte de la valentía y fuerza de un espíritu libre que se abre camino con machete de lucidez, cordura y sentido común (y un aguijón de sorna inglesa que le hace a veces un pelín repelente, todo sea dicho). Le robé a Pilar de su mesilla de noche La conquista de la Felicidad, doscientas y poco páginas de edición de bolsillo. Un desmenuze de la tensión entre el ser y el querer ser, entre el ser y lo que quieren que seamos, revisando cada una de las facetas más importantes de la vida de una persona común: el regodeo en la infelicidad como estado del alma superior, la competencia, el aburrimiento, la fatiga (tan actual), la envidia, el sentimiento de pecado, la manía persecutoria (tan común) y el miedo al qué dirán (con internet, tal vez un poco menos?). Y tras ello, con un transfondo en el que creo percibir un eco de Fromm: the grounding, el esfuerzo, la resignación, el cariño, la familia, el trabajo. En suma, la entrega a lo externo de nosotros mismos, a la empresa en si misma que es la vida.. y en los momentos de pausa, una respiración profunda que te hace sentir desde los alvéolos hasta la tierra húmeda que sostiene nuestros pies.